
sábado 26 de diciembre de 2009
LOS COHETES DE FIESTAS DE FIN DE AÑO

miércoles 16 de diciembre de 2009
EL PREJUICIO PATRIOTERO Y LA PSICOLOGÍA

Todo esto me hace acordar al diario La Razón, un pasquín dirigido por algún psicópata que acá en Lima pregona un morboso revanchismo cuasi-bélico, con titulares estrafalarios francamente bochornosos, a pesar de lo cual nunca falta su mención en las revisiones periodísticas que hacen los demás medios de comunicación (lo que prueba que lo toman en serio y lo consideran representativo de una parte de la opinión pública).
Hace algún tiempo, la empresa de encuestas conectaperú dio a conocer un survey que revelaba que el 18% de la población en nuestro país era un grupo “duro” con ideas nacionalistas extremas cercanas a la xenofobia, con bajo nivel educativo y fuerte dosis de dogmatismo aislacionista. Por eso lo que me alarma del mensaje que mencioné es que está confeccionado, al parecer, por un psicólogo, y parte de los que lo reenvían en cadena también lo son. Evidentemente, ellos no deberían estar entre ese 18% de individuos. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué falla en la educación peruana que lleva a (o refuerza) la aparición de gente intolerante y llena de prejuicios irracionales, que incluso se siente orgullosa de serlo?
Un psicólogo debería estar “vacunado” contra toda forma de extremismo y superstición, más aun si involucra fenómenos comportamentales que él mismo o sus colegas estudian. Esto del chauvinismo patriotero y del odio entre grupos nacionales se parece y puede ser explicado, por lo menos en parte, gracias al efecto investigado en psicología social por los esposos Caroline y Musafer Sherif, en el experimento llamado La Cueva de los Ladrones, con una muestra de 22 niños de 11 años de edad psicológicamente equilibrados.
Ellos fueron trasladados a un lugar vacacional, distribuidos en dos grupos separados y se los hizo participar en actividades atractivas. Tras algunos días, los dos grupos desarrollaron espontáneamente sus propias jerarquías sociales. Luego se les puso en contacto mediante la celebración de un torneo. Allí comenzaron los problemas. La hostilidad entre los grupos se desarrolló, y en los siguientes días hubo incursiones de cada cual para desordenar sus dormitorios, lanzarse proyectiles e intercambiar insultos. En cada uno de los niños se vio que la imagen del propio grupo era sobredimensionada (“Nosotros somos fuertes, leales, solidarios, competentes, buenos”), mientras que la del grupo contrario era denigrada (“Ellos son cobardes, traicioneros, egoístas, débiles, malos”). A poco sus primeros líderes fueron reemplazados por otros más beligerantes, para ponerse a tono con la situación de enfrentamiento. Luego, en una segunda etapa del experimento, los Sherif procuraron hacer cesar la hostilidad mutua buscando unir a los grupos en actividades compartidas, pero nada varió. Sólo cuando los dos grupos se vieron obligados a resolver mediante su esfuerzo común, y repetidas veces, diversos problemas que no podían resolver aislándose, volvieron a integrarse entre sí de manera progresiva.
Supongamos que los dos grupos son en realidad dos países limítrofes que compiten por el mismo espacio vital. Debido a los roces y conflictos inevitables que han tenido en su historia por la delimitación de territorios, y por el aislamiento que separa a los dos pueblos debido a las fronteras e ignorancia mutua, desarrollan una imagen propia sobrevalorada y una imagen “del contrario” infravalorada. Es natural que si eso es alentado además por diversos medios (como la demagogia de los políticos y comunicadores), y se mezcla con factores sociales, educativos, geográficos, raciales, políticos de coyuntura, y, por supuesto, económicos, los sectores más recalcitrantes -que hacen las veces de los líderes belicosos del experimento de los Sherif- se abran paso y dominen hasta imponer su cosmovisión paranoide respecto a un “peligroso rival” que está al acecho para apoderarse de nuestras “abundantes” tierras y riquezas, que trata de anularnos y convertirnos en su satélite mediante una estrategia de avance soterrado, mientras que nuestra “ingenuidad” (recordemos que “nosotros” somos los leales, honrados y generosos) los deja hacer.
Si tomamos la segunda parte del experimento citado, veremos que la única forma de excluir el resentimiento y la hostilidad entre esos dos pueblos hoy “competidores”, es trabajando sobre la base de metas comunes que no puedan ser alcanzadas predicando aislacionismos totales o parciales, impensables hoy en esta época de globalización mundial. La integración sería posible sólo operando a favor de eso.
El patrioterismo ha sido descrito muy bien por el Sr. Carlos Schulmaister en la web: http://www.rionegro.com.ar/arch200601/05/o05n02.php con las siguientes palabras: “El patrioterismo es falsamente espontáneo. Permanece ligado a formas exteriorizadas y programadas a condición de ser vistas y difundidas extensamente pues, de lo contrario, no brindan rédito a sus autores. Surge de los arrebatos temperamentales o de las emociones elementales antes que del ejercicio del raciocinio. En estos raros casos, suele ser el fruto de inducciones expresas o implícitas de los dueños del poder a través de mecanismos y recursos culturales, educativos o comunicacionales... Es epidérmico, frívolamente exhibicionista, desbordante, melodramático, jactancioso, exaltado e histérico. Sobre todo, narcisista... Es [además] demagógico, intolerante, autoritario y excluyente”.
Hay que tener bien en claro que el prejuicio patriotero no lleva a nada más que a la manifestación de las peores miserias humanas: el odio, el resentimiento, la discriminación y a la destrucción moral y física mutua entre los “oponentes”. Y también a la anomia. El patrioterismo inculcado por ciertos medios educativos y periodísticos hace que una parte de la juventud peruana sienta, por ejemplo, que la “rapiña” de ciertos pueblos extranjeros (España, Chile, EU) tiene la culpa de su atraso, pobreza y desventura, sin parar mientes en las propias responsabilidades.
El patrioterismo está lleno de falsos valores. No debe ser promovido por los profesionales de la salud psicológica. Ese 18% de intolerantes no debe crecer. Las generaciones futuras lo agradecerán, y verán los mezquinos conflictos de hoy como nosotros podríamos ver las sangrientas luchas tribales de la Edad de Piedra.
lunes 30 de noviembre de 2009
¿“VARIABLE COGNITIVA” ES LA PALABRITA MÁGICA?
En el viejo best seller de Robert Merle: “La Isla”, que trata sobre un grupo de amotinados refugiados en una isla desierta para escapar del castigo, y al repartirse las mujeres y los terrenos se dividen en dos facciones antagonistas, hay un personaje que resulta ser el más viejo y débil. Siendo el mecanismo de enfrentamiento las continuas votaciones por mayoría, los más dominantes manipulaban a este personaje hasta que él se enteró de que se podía abstener. Sólo debía decir las palabritas mágicas “me abstengo” para no tomar partido, librándose de la decisión y del consiguiente acoso.Hoy, en cierto modo, los psicólogos cognitivos y algunos de sus seguidores “no declarados” del cognitivismo conductual apelan al mismo mecanismo para alejarse de los verdaderos problemas de la disciplina. Su modo de expresar su “abstención” es, simplemente, ponerle una fácil etiqueta “cognitiva” al fenómeno y así “explicarlo” sin entrar en mayores detalles. ¿Quién no ha leído u oído la respuesta de escritores o conferenciantes que, encontrándose perplejos ante una paradoja o algo difícil de explicar sobre su tema de disquisición, apelan a la salida argumental de: “aquí evidentemente hay variables cognitivas que están en juego y producen este efecto”?
La verdad es que, como dice Overskeid (2008), los psicólogos cognitivos parecen inclinarse a entender lo que llaman “cognición” como algo no sólo no-físico, sino también “no-específico”. La vaguedad, variedad y prosopopeya de los constructos inespecíficos que se suelen utilizar es impresionante: “procesos centrales”, “organización interna”, “estructura”. “planes”, y la mayoría de las veces simplemente “variables cognitivas”, pero su utilización casi siempre parte de un presupuesto negativo: hay algo “mental” no reducible a ningún tipo de dimensionamiento concreto de sus mecanismos de funcionalidad, que “está allí” mediando la respuesta al estímulo.
Por ejemplo, en el libro de Vila y Fernández (2009) se dice, entre otras cosas, refiriéndose al enfoque interconductual de las variables que configuran un segmento de conducta, que si bien el concepto de campo psicológico “hace referencia a la representación mental de la interacción organismo-ambiente” (SIC), lo interno “queda reducido a reglas verbales y a repertorios de conducta aprendidos a lo largo de la historia del individuo” (p. 39). Incluso les parece insatisfactoria la ampliación del modelo mediacional E-O-R en tanto considera el factor “O” como sinónimo de factores cognitivos, rasgos de personalidad o historia de aprendizaje, pero “no profundiza realmente” en él. Según los autores citados, lo aconsejable sería abordar “O” en el sentido del procesamiento de información, estudiando la atención, la memoria, la imaginación, la resolución de problemas lógicos, la toma de decisiones, la comprensión de textos, el lenguaje, etc.; pero esa postura la toman porque ellos creen que esos son procesos “internos” del individuo, relativamente independientes de su relación con el contexto social y físico, e incluso biológico circunstancial, que lo rodea. Como según ellos tales procesos no son susceptibles a las leyes del aprendizaje, cualquier abordaje desde ese punto de vista les parece “reduccionista”. ¿Qué hacer entonces para estudiarlos?, sólo les queda lanzar hipótesis a lo Breger y McGaugh, Fodor o Chomsky (*) acerca de su funcionamiento “central” a través de los datos de registro externo. O sea, en buena cuenta, seguir utilizando “métodos conductistas” pero para inferir mediante esos datos lo que podría “explicar” internamente los fenómenos. La gastada posición dualista, ni más ni menos.
Así, decir que una persona hace algo porque recordó, imaginó, se encaprichó, atribuyó, o porque su estructura neuropsicológica lo inclinó a hacerlo, no requiere más que un paso, lo cual hace trivial y caricaturesca la función del psicólogo al convertirlo en un abstencionista sistemático de buscar las verdaderas causas de por qué recordamos, imaginamos, nos encaprichamos, atribuimos, o por qué nuestra estructura neuropsicológica es como es, y las condiciones en que ocurre todo eso en grados, situaciones y resultados diferentes.
El comportamiento cognoscitivo es un legítimo objeto de estudio, pero por lo mismo la apelación a él no debe ser un pretexto para descartar labores de indagación más empírica, sustituyendo con una óptica folclórica la terminología precisa del análisis funcional por palabras del lenguaje corriente para referenciar un supuesto espacio existencial inabarcado por la observación. En un mundo organizado de acuerdo al esquema social dualista, donde algunas cosas se ven y otras no, y generalmente las que no se ven son más esenciales, eso puede ser gratificante. Así, con eso nos quedamos tranquilos, derramando constructos "inobservables" por doquier a manera de “palabritas mágicas”, sin justificación científica.
NOTAS
(*) Representantes clásicos del pensamiento mentalista-confusionista más aceptado a nivel general entre los psicólogos cognitivos “de a pie”.
REFERENCIAS
Ovesrkeid, G. (2008). They should have thought about the consecuences: The crisis of cognitivism and a second chance for behaviour analysis. The Psychological Record, 58, 131-151.
Vila, J. y Fernández, M. (2009). Tratamientos psicológicos: La perspectiva experimental. Madrid: siglo XXI.
jueves 12 de noviembre de 2009
Dos investigaciones que se culminan
Se acaban de publicar online dos investigaciones más a cargo de nuestros equipos en la UNMSM. Aquí pongo los links, el resumen y los datos de la publicación impresa:Modos de afrontamiento y conducta resiliente en espectadores de violencia entre pares
Revista de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Vol. 12 - N.º 1 - 2009, pp. 153 - 171. ISSN: 1560 - 909X
martes 3 de noviembre de 2009
II Seminario de Psicología Conductual e Interconductual

EL INGRESO ES LIBRE
Para los que deseen certificado el costo es de S/. 10.00 nuevos soles para estudiantes de pre grado y para estudiantes de post grado o profesionales es de S/15.00 nuevos soles, lo cual equivale a 16 horas académicas (1 Crédito Extracurricular). La mesa de pre-inscripciones se encuentra en el patio del Anexo 8 de la UNFV, Facultad de Psicología (Av. Colonial).
domingo 4 de octubre de 2009
ALGO PARA RECORDAR SOBRE "LA TERCERA GENERACIÓN" DE CONDUCTISTAS
El artículo reportado a continuación es el epítome del enfoque de Arthur W. Staats. Es en esta perspectiva (y no en la de los contextualistas, como algunos creen) que se comienza a hablar de "conductismo de tercera generación". La postura de Staats fue progresivamente denominada por él como "conductismo social", "conductismo paradigmático" y finalmente, debido a una sugerencia externa, de "conductismo psicológico". Staats, A. W. (1979). El Conductismo Social: Un Fundamento de la Modificación del Comportamiento. Revista Latinoamericana de Psicología. 11(1), 9-46.
La imagen que acompaña este post muestra el aparato de modificación de conducta operante para el aprendizaje infantil de conducta compleja, de Staats, cuyo funcionamiento puede verse descrito en las tres obras más relevantes de dicho autor, y cuentan con traducción al castellano: Aprendizaje, Lenguaje y Cognición (1968/1983), Conductismo Social (1975/1979) y Conducta y Personalidad: Conductismo Psicológico (1996/1997), así como en uno de los clásicos volúmenes de Modificación de Conducta en la Infancia, de B. A. Ashem y E. G. Poser.
sábado 26 de septiembre de 2009
¿PSICOLOGÍA O PSICOLOGÍAS? CONTRA EL MITO DE LA DISCIPLINA UNIFICADA
Llamo la atención sobre el planteamiento de principio que el Dr. Emilio Ribes (2004) presenta en un artículo titulado “¿Es posible unificar los criterios sobre los que se concibe la psicología?”, publicado por la revista Suma Psicológica, 11(1), 9-28. En el dice: «No es correcto... hablar de “la” psicología, aludiendo a una disciplina ideal con propósitos, medios y fines compartidos por todos aquellos que la practican. Nos enfrentamos, más bien, a un conjunto diverso, más o menos inconmensurable, de “psicologías” que, lamentablemente, sólo comparten el nombre. En sentido estricto, deberíamos hablar de “las psicologías”, asumiendo sus diferencias irreconciliables, o cuando menos evidentes, en cuanto a objeto, método y aplicaciones del conocimiento. La así llamada psicología constituye, en realidad, un pluralismo disciplinar no reconocido, cuya forma de existencia es el mito de una disciplina unificada... » (p. 11).MECANISMOS DE COPAMIENTO
La estrategia de copamiento asume diversas formas, desde la publicación de obras supuestamente “introductorias” que dan “una visión imparcial” de la disciplina (hace unos años asistimos a una ofensiva profusa de constructivistas que lanzaron libros de epistemología y de historia de la psicología en español, logrando posicionar un “panorama general” favorable a su postura), hasta puestos claves en cursos universitarios, o premiaciones a personajes "modelo" internacionales de la tendencia afín que se presentan nimbados con el halo de la sobresaliente labor. Pero la mejor de todas esas estrategias es, paradójicamente, el solapamiento de todas esas actividades bajo la apariencia democrática (“si hay más seguidores de una orientación, pues no tenemos la culpa”), y del mito de la psicología como una disciplina única (“todos somos psicólogos y la psicología es una sola”).
LA ESPECIALIZACIÓN
En todo ello, el asunto de la especialización juega un papel distractor: en reuniones académicas (conferencias magistrales, seminarios, clases), donde muchas veces se tocan los temas de una manera tal que toquen la fibra “practicista” del auditorio, sin ir directamente al grano. Así, se meten de contrabando ideologías y teorías mentalistas mezcladas entre la exposición de métodos y aplicaciones objetivas para tratar o investigar tal o cual cosa, como si fuese lo más natural, acostumbrando a los escuchas a un fárrago descuidadamente ecléctico. De esa manera contribuyen a sembrar la ilusión de una disciplina unificada en la cual sólo unos cuantos “desactualizados” no quieren alinearse por ignorancia ¡Y vaya que esas astucias hasta ahora vienen teniendo éxito!
¿QUÉ HAY QUE HACER?
La realidad es que actualmente hay una convivencia multiparadigmática. Lo que para algunos es “información actualizada” para otros es antigua, y lo que para algunos es verdad evidente para otros es un disparate. Todo depende del punto de vista de que se parta y de la historia particular de cada enfoque. La mejor actitud para enfrentar esa situación por el momento es la de la tolerancia mutua, y el respeto por los desarrollos ajenos. Hay que desterrar la vieja costumbre de etiquetar al “competidor” con rótulos de fácil administración tergiversando o interpretando desde otros supuestos lo que sostiene, y de autopresentarse como “lo último” o “lo mejor” en métodos o aplicaciones (salvo en los casos en que sí haya una investigación comparativa certificada por entidades autorizadas). Tampoco es saludable ni ético apropiarse de productos técnicos generados con otra lógica teórica para cambiarles de nombre y presentarlos como productos propios del enfoque promocionado por los “piratas” (las técnicas de condicionamiento encubierto y la psiconeuroinmunología, por ejemplo, suelen ser motivo de este tipo de falsificaciones, como otrora lo fueron la primera psicolingüística, la tecnología educativa y las aplicaciones conductuales comunitarias).
martes 11 de agosto de 2009
NUEVOS ENLACES CONDUCTUALES
Hace poco he subido a internet nuevos materiales de consulta para uso del curso universitario que dicto este semestre. Se trata de los siguientes textos:miércoles 22 de julio de 2009
MI CEREBRO ESTÁ HARTO DE QUE LE HABLEN DEL CEREBRO
Recorriendo páginas que contienen vídeos de documentales científicos, me percato del impresionante fetichismo que hoy en día campea a sus anchas en el ámbito académico, como otrora El Cid lo hacía sobre las llanuras de Castilla.jueves 2 de julio de 2009
¿EL CONDUCTISMO ES DIALÉCTICO?
Uno de los lugares comunes en la crítica externa al conductismo es la raigambre supuestamente “mecanicista” que atribuye a cualquier teoría conductual. No es necesario dar ejemplos, pues la literatura respectiva está llena de esas alusiones, y ni qué decir de las continuas repeticiones orales simplificadas que hacen de ellas muchos profesores y catedráticos de tendencias filosóficas e ideológicas, vinculadas al llamado “progresismo”. Por oposición a esto, lo que se relieva hasta el cansancio es la índole “dialéctica” de ciertas aproximaciones no conductistas.lunes 29 de junio de 2009
EL PENSAMIENTO SEGÚN J. B. WATSON
Entre las muchas simplificaciones de las ideas de Watson sobre la psicología y los tópicos que trata, se halla en uno de los primeros lugares el aserto de que el buen John Broadus identificaba el lenguaje con el pensamiento, distinguiendo a éste excelentísimo proceso -¡maravilla de la naturaleza y gloria del género humano!-, con el nada honroso calificativo de “habla subvocal”, lo que parecería igualarnos con los pericos.Watson, J. B. (1924/1961). El Conductismo. Buenos Aires: Paidós.
